El gran Árbol
En lo alto de una roca junto a un lago se encontraba una pequeña ardilla en busca de su mejor amigo colibrí. Logró verlo en vuelo junto a unas flores grandes y amarillas en dirección hacia la ardilla.
—¿Estás lista ardilla? ¡Recuerda que hoy nos vamos de viaje al gran árbol!—
El gran árbol, mejor conocido como el ahuehuete de la UNLA, es un lugar que representa paz para todas las especies. Un lugar donde tanto ardillas como aves, serpientes, humanos, lombrices y muchas más conviven en armonía. Este árbol tiene un tronco enorme del cual sobresalen unas ramas tan grandes, retorcidas y llenas de vegetación como ningún otro árbol en la tierra.
—¿Cómo olvidarlo? Vámonos de una vez—
Los dos compañeros emprendieron su viaje hacia el gran árbol, el colibrí volaba a cualquier flor que se encontrara y la ardilla en busca de trozos de comida humana.
Llevaban ya un rato cuando se dieron cuenta que los seguían, no sabían con exactitud quién o qué, solo escuchaban ramas y hojas secas rompiéndose tras ellos. La ardilla comenzó a moverse más rápido, mientras que el colibrí a volar más alto. Cuando creían que estaban a salvo y bajaron el ritmo, justo de frente apareció una gran serpiente de cuerpo delgado pero con unos colmillos gigantes.
—Hola, amiguitos ¿Por qué tanta prisa?—
—Solo salimos de paseo un rato pero ya nos vamos—
—Yo acabo de llegar, no pueden ser así de groseros conmigo, permítanme acompañarlos durante su paseo—
—No estoy segura. En serio nos tenemos que ir ya.
—Espera, espera. Dame un segundo, no te haré daño—
—¡No, aléjate! No tan cerca—
La ardilla volteó en dirección a su amigo en busca de ayuda pero el colibrí había salido en vuelo desde que el peligro era demasiado notorio.
—¿Qué pasó? Tu amiguito nos dejó solos, yo no tengo problema ¿Y tú?—
—Por favor no me hagas nada—
—¿Yo? Yo no soy capaz de hacerle nada a una pobre ardillita sola inocente y vulnerable como tú—
A este punto la serpiente ya había rodeado a la ardilla lo suficiente y empezaba a apretar poco a poco viendo como la ardilla se quedaba sin aire.
—Co-colibrí.—
¿Buscas la ayuda de tu amiguito? Espero que tu carne sea tan tierna como tu corazón.
La serpiente empezó a abrir la boca lentamente, saboreaba a la ardilla cuando a sus espaldas escuchó risas de humanos, su más grande temor. Reían y con cámaras fotográficas intentaban tomar una foto perfecta a un colibrí que volaba a gran velocidad hacia la ardilla y la serpiente.
La serpiente se quedó aterrada, pasmada sin saber qué hacer, solo veía a los humanos acercarse. No tardaron mucho en darse cuenta de la presencia de la serpiente y después de un par de gritos empezaron a lanzarle piedras, lo que provocó que saliera disparada hacia las hierbas olvidándose de su presa que al momento cayó al suelo y perdió la conciencia.
Cuando por fin la ardilla despertó se encontraba en el ahuehuete rodeada de toda clase de especies y claro que su amigo el colibrí estaba a su lado. Le contó que después de lo sucedido los humanos de la UNLA la recogieron, le dieron agua y la llevaron al gran árbol dejándola en una de sus grandes ramas. Cuando la ardilla se sintió en condiciones, empezó a trepar por el gran árbol, recordó la gran aventura por la que acababa de pasar y se prometió a sí misma que por muy agradecida que estuviera con los humanos no significaba que dejaría de robarles sus galletas en sus descuidos.
EXCELENTE!
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